
El día nacía por el horizonte; tímido y sonrojado se asomaba el sol.
Desde mi ventana contemplaba el paisaje despues de haberme desperezado,
al sentir en mis mejillas el roce amable de la luz.
Sentí el latido rítmico de mi corazón que me invitaba
a un nuevo día.
Decidí sumergirme en el mar tranquilo de la vida que se me ofrecía.
Todo parecía nuevo:
presentía a la vecina gruñona del quinto con faz amable, cercana.
La algarabía de los niños se asemejaba al gorjeo de los gorriones.
El ruido de los coches y motos pregonaban la dureza del asfalto.
Decidí cambiar de rumbo hasta que bajo mis pies,
noté la arena mojada y anduve lentamente hasta que sentí en mi rostro
el contacto del sol que caminaba majestuoso
por el azul plata.
Sin pensarlo más, me dejé mecer
por aquellas aguas calmas del mar.
Él me atrae, solo con contemplarlo me transforma,
soy otra persona.
Me siento en la orilla y casi sin querer van surgiendo en mi mente
recuerdos lejanos como traídos por las mismas olas
que suavemente se rompen cuando llegan a la orilla.
Pasaron las horas y volví sobre mis pasos.
Aspiré por último y con ansia
el aire puro de la brisa.
Las siluetas de los gigantes dormidos fue creciendo
y tomando un color grisáceo, su sombra me iba envolviendo
hasta adentrarme en el asfalto y hierro.
Sentada en mi sofá empecé recuerdos
y recuerdos de mi existencía
hasta que con la llegada del crepúsculo
me levanté y volví a mirar por la ventana para despedirme
de mi amigo sol
y prometerle que al día siguiente,
volvería a caminar en su compañía
si él se asomaba por mi ventana.

6 comentarios
María Rosa Comas Cerdá 25 may 2009 | 01:54 AM
El mar me subyuga completamente, creo que es lo más hermoso de la naturaleza. Sumergirse en el mar es la mejor forma de integrarse en la naturaleza. Es fuente de vida y de maravillosas fantasías. Enhorabuena.
alicia-67 25 may 2009 | 12:13 PM
Así es María Rosa: en una semana podré disfrutar de esta maravilla ya que paso la mitad del año junto al mar. Un abrazo y me alegra que existan personas enamoradas del mar como yo.
Núria 17 oct 2009 | 07:36 PM
Entro por primera vez en tu blog y quiero decirte que me gusta mucho lo que he leído, lleno de sensibilidad.
El mar a mí también me tiene enamorada, es casi como una droga...Cuando estoy un tiempo sin verlo, siento la necesidad de acercarme a él, solo para llenarme de su color, de su olor...Es el mejor tranquilizante del espíritu que me brinda la Naturaleza.
Un abrazo,
Núria
alicia-67 18 oct 2009 | 11:43 AM
Hola Nuria: gracias por pasar por mi blog y dejar este comentario. Yo me pasaré por el tuyo y así disfrutaremos de "nuestros" escritos y opiniones.
Un abrazo Nuria.
luzblanca7 12 nov 2009 | 05:20 PM
Hola amiga precioso escrito sobre el mar...
A mí la belleza del paisaje del mar también me trae recuerdos buenos, y me hace soñar . Contemplar las olas es algo que relaja muchísimo, que tranquiliza el alma.En Pamplona tenemos zonas verdes, jardines abundantes y parques, pero no tenemos ese mar de color azul hermoso, no podemos disfrutar de esos anocheceres ni amaneceres tan lindos, ni del sonido relajante de las olas cuando llegan a la orilla...
Un abrazo de oso
Maika
María Rosa Comas Cerdá 17 nov 2009 | 04:31 PM
Hola Maika, los que no llegaron a ver el mar sufren por ello, los que lo contemplaron alguna vez desean fervientemente volver a él. Y los que vivimos junto a él, el miedo de podernos alejar nos impide confiarnos a su presencia. Será cuestión de disfrutarlo sin miedos. Un abrazo. Rosa
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